Polimedia es un proyecto de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en donde se realizan grabaciones de profesores exponiendo sobre un tema, se pretende llegar a los dos mil videos en éste curso, entre los que actualmente se encuentran disponibles están:

Entre muchos otros.

Se encuentran en Formatos Flash y Windows Media Player.

Vía Microsiervos.

Hasta la administración Bush ha comenzado a reconocer las obligaciones legales de los Estados Unidos de América para combatir el calentamiento global.


(Even the Bush administration has started to recognize U.S. legal obligations to fight global warming)

Por Jeffrey D. Sanchs, director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia (www.earth.columbia.edu)

Traducción Akhire

Las negociaciones mundiales para estabilizar las emisiones de gases de invernadero para después del año 2012 comenzarán en Bali, Indonesia, en Diciembre. Los principales emisores de éstos gases — incluidos Brasil, Canadá, China, la Unión Europea, India, México, Sudáfrica y los Estados Unidos — han reafirmado su compromiso para alcanzar un “acuerdo exhaustivo” en las próximas negociaciones. También prometieron contribuir a un “intercambio justo” para estabilizar los gases de invernadero para prevenir “peligrosas interferencias humanas en el clima”.

Por supuesto uno de los obstáculos más grandes, sino el mayor, para lograr un acuerdo internacional, han sido los mismos Estados Unidos, Los Estados Unidos (E.U.) no solamente no ratificaron el Protocolo de Kyoto — normas internacionales para limitar las emisiones de gases hasta el año 2012 — sino que tampoco dieron pie a ninguna estrategia estabilizadora significativa en su lugar. Uno de los más impactantes aspectos de la fallas de los E.U. es que ha sido un país indiferente a las regulaciones tanto internacionales como locales. Esta ausencia de reglamentación está aún en espera de un cambio.

En los años recientes el unilateralismo de la política exterior del gobierno de los E.U. ha vergonzosamente ignorado o contravenido incontables aspectos del derecho internacional, oscilando desde la conversión de Ginebra hasta tratados ambientales multilaterales que esperaban que fuesen firmados por éstos.

Éste descaro ha infectado la esencia de las discusiones políticas al interior de los E.U. Considere las opiniones de dos distinguidos profesores en leyes en la Universidad de Chicago, que argumentaron en el Financial Times el 5 de agosto que los E.U. no tienen obligación alguna de controlar los gases de invernadero y que si a otros países no les agrada el comportamiento de éste país deberían considerar pagarles para disminuir sus emisiones.

Sorprendentemente los profesores negaron completamente que los E.U. estuvieran tomando medidas para estabilizar los gases de efecto inverdadero en la atmosfera bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (United Nations Framework Convention on Climate Change) firmada por el presidente George H. W. Bush y ratificada por el Senado en 1992. Su alegato de que los E.U. no tienen el deber de evitar dañar el clima de otros es rotundamente contradictorio a los acuerdos de la Convención, la cual declara en su preámbulo que “en concordancia con los estatutos de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional… [los estados tienen…] la responsabilidad de asegurar que las actividades bajo su jurisdicción o control no causen daño al ambiente de otros Estados o áreas más allá de su jurisdicción nacional.”

La obligación de limitar las emisiones de gases de invernadero está por lo tanto ya en la ley de aquél país y es un muy buen tiempo para comenzar a respetar esas leyes. Debemos hacerlo no solo por que es importante mantener sus compromisos legales sino porque han realizado esos compromisos por la razón de su propia supervivencia y bienestar. Aún una administración que ha arrastrado los pies por siete años está finalmente comenzando a enfrentar la realidad.