Beber agua embotellada es inmoral

Nos lo aclaran Tim Lang y Phil Woolas, comisionado de recursos naturales y ministro del medio ambiente del gobierno británico, respectivamente.

Y es que un litro de agua embotellada tiene un ciclo productivo y de distribución que muchas veces no contemplamos:

  • Generación de las botellas (materiales, transformación, desechos)
  • Etiquetado (materiales, imprenta)
  • Tapaderas
  • Transporte de botellas a la envasadora
  • Transporte del agua de los manantiales o purificación del agua (en su caso)
  • Transporte del producto terminado
  • Distribución local
  • Disposición de desechos

Todo esto llega a significar, según la misma fuente, hasta 600 veces más desprendimiento de CO2 que la que genera la misma cantidad de agua del grifo. Sin mencionar la desproporción en el costo entre una y otra.

«We have to make people think that it’s unfashionable just as we have with smoking. We need a similar campaign to convince people that this is wrong»

«Debemos hacer que la gente piense que no está de moda así como con el hecho de fumar. Necesitamos una campaña similar para convencer a la gente de que esto está mal»

Tim Lang

Brad Pitt financia un proyecto de reconstrucción de vivienda en Nueva Orleans para los damnificados del huracán Katrina, serán 150 viviendas con un enfoque ecológico que serán construidas en los próximos dos años, ésto es dado que el actor considera que los residentes del vecindario ya han estado demasiado tiempo desprovistos de hogar, “Estarán llegando a su tercera navidad [si casa]”, expresó.

El proyecto nombrado Make It Right (hazlo bien) fue anunciado en septiembre y Brad Pitt donará 5 millones de dólares y cuenta con los sevicios arquitectónicos donados por Adjaye Associates, Billes Architecture, BNIM Architects, Eskew & Dumez & Ripple, MVRDV, Pugh and Scarpa Architecture, Shigeru Ban Architects, Trahan Architects entre otros, el conglomerado de ideas fue intencional pues se buscaba una mezcla de expresiones, como lo indicó el mismo Brad Pitt quien se encuentra en busca de personas e instituciones que apadrinen una o varias viviendas.

Los elementos bioclimáticos que será integrados se calculan disminuirán los costos de uso y mantenimiento en cuando menos 75 porciento. Se les encomendó a los arquitectos diseñar viviendas de 110.00 m² con un costo de $150,000.00 USD y las viviendas se elevarán cuando menos 1.50 mts del nivel del suelo considerando porche y tres baños.

Thom Mayne de Morphosis optó por un proyecto con cimentación de concreto ligero anclado a un par de pilas, a manera de muelle para que la vivienda se eleve en caso de inundación. “Es un bote”, dijo el arquitecto.

Brad Pitt el constructor

Make It Righ es el proyecto que Brad Pitt ha iniciado para ayudar a la reconstrucción de vivienda en Nueva Orleans considerando el componente ambiental.

Vínculos

Encontrado vía Noticias Arquitectura.info

El uso de biocombustibles está permeando como una de las más importantes alternativas a los combustibles fósiles, los beneficios que se pueden obtener por su uso en términos económicos son palpables pues mantienen todo un engranaje productivo que ocupa a: agricultores, productores de fertilizantes, de plaguicidas, transporte de biomasa, industria de transformación, disposición de desechos industriales, empresas químicas, transporte del producto terminado, proveedores finales, entre otros. Todo éste ciclo implica una derrama económica amplia a diferentes sectores de la población así como a diversas industrias.

Entre sus principales defectos podemos encontrar el hecho de que nuevamente se trata de un combustible que se quema y desprende (en menor medida que las gasolinas) gases nocivos para el medio ambiente, aunque el biodiésel es un 4% más contaminante que el diésel derivado del petróleo. En términos de emisión de CO2 esto no parece ser un gran problema, ésto es así pues las emisiones de carbono del biodiésel no son aquellas que estaban acumuladas en reservas fosilizadas hace millones de años, sino que solo se están reintegrando al ciclo del carbono sin añadir más cantidades de éste elemento al ambiente.

En su producción se usan los restos de otras actividades agrícolas, caña de azúcar, remolacha y cereales, entre éstos últimos es particularmente utilizado el maíz. El origen agrícola de éstos combustibles propicia que en ciertos lugares se destruyan áreas selváticas para destinarlas a plantaciones exclusivos para éste fin. Ésto último es una contradicción ya que es más necesaria —ambientalmente hablando— una proporción de selva consumidora de gases de invernadero que una plantación para crear combustibles ecológicos. Pero éste pensamiento no incluye la vertiente económica.

No se me olvida el hecho complementario de que si los productores de cereal finalmente brindarán su producto en el mercado al mejor postor, como en cualquier economía de mercado, se tiene el riesgo adicional de que las industrias dedicadas a la generación biocombustibles puedan ofrecer un mejor precio por los productos agrarios que el que pueden sostener aquellas compañías que requieren los cereales para ser usado como alimento, esto puede acarrear una mayor escasez alimentaria en el mediano y largo plazo.

Otras repercusiones de los fenómenos económicos de oferta y demanda se dan al destinar suelo agrario a cultivos que serán de uso exclusivo para creación de biocombustibles, pues se produce un efecto de competencia entre la producción de alimentos y la de éstos carburantes, ese efecto encarece la primera. Ejemplos de esto los tenemos en Argentina y la cría de ganado vacuno pues el ciclo de retorno de inversión para un cultivo para biocombustibles es de seis meses, mientras que los pastos donde se cría el ganado retornan la inversión en varios años. Esto ha aumentado el costo de la carne llegando hasta a triplicarse.

Recordemos el caso de México y la producción de maíz; la compra de maíz mexicano para producir biocombustibles por parte de los Estados Unidos ha hecho que, en lo que va de éste año, la tortilla de maíz haya llegado a duplicar o aún triplicar su costo. La tortilla de maíz es un producto básico en la alimentación de los mexicanos.

Hay otro inconveniente que tiene este tipo de combustible: El consumo de agua para mantener los cultivos para biocombustibles se agregará al consumo mundial actual del agua. Recordemos que el problema del agua es ya fehaciente en varias partes del mundo y ahora se agrega un nuevo vector de consumo que propiciará cierto déficit adicional de éste líquido.

Una energía como la solar, que si bien es amortizable solo a mediano y largo plazo, requiere para su funcionamiento de una inversión inicial, medios de distribución, de mantenimientos regulares y de que el sol siga brillando. Pocos veían en éste hecho un defecto, lamentablemente éste sistema no considera todo el aparato productivo y de intermediarios que hacen rentables a las economías energéticas actuales.

Las alternativas como la energía eólica, la fuerza de las mareas y en general todas aquellas energías más limpias se dejan en segundo término y se rezagan por una aparente escasez de impacto económico a corto plazo. Éstos medios de obtener energía más amables con el ambiente son descartados por resultar caras en primera instancia y por traslucirse incapaces de retornar los amplios beneficios de los biocombustibles a las economías mundiales que siguen requiriendo carburantes significativamente iguales a los derivados del petróleo, ésto además de que en su producción se sigan moviendo los engranajes de sus economías que hoy están demasiado acostumbradas a ése hidrocarburo.

Al final no solo se trata de obtener una buena, barata y limpia fuente de energía, como al principio era de suponerse, ahora más bien se trata de mostrar la rentabilidad y buen impacto económico, social y ambiental de las alternativas. Me parece que se ha elegido a un mal sucesor energético y que será muy difícil cambiar la tendencia pues no solo hablan los beneficios energéticos y ecológicos. Esperemos que el crecimiento de los así llamados biocombustibles no empeoren mucho el ya muy deteriorado escenario mundial.

 

Los edificios suelen estar expuestos al impacto directo de la incidencia de los rayos del sol y a temperaturas externas. Los rayos solares —en específico la gama del infrarrojo— transmite calor a los elementos a los que incide, calor que es conveniente aprovechar en climas fríos y evitar en climas calurosos.

Todos sabemos que el sol sale del este y se oculta en el oeste, pues bien, esta aseveración tiene matices. En invierno en el hemisferio norte el sol sale del éste, si, pero cargado además al norte y se mete en el oeste en esas mismas circunstancias. En el verano el sol sale del éste pero cargado hacia el sur.

En zonas calurosas del hemisferio norte se suele situar el edificio con sus principales zonas de ventilación y habitación al norte, pues es la fachada en donde menos incide el sol (de hecho más allá del trópico de cáncer nunca da el sol a las fachadas orientadas al norte en el hemisferio norte). Así se proveen de una ventajosa reducción de la insolación. En las zonas frías la elección es situar al sur las zonas habitables y evitar la fachada norte.

Así tenemos un primer método de control ambiental en donde se analizan la salida y puesta de sol a lo largo del año, también es conveniente analizar la incidencia del viento para tener un primer parámetro de diseño:

Orientación

La orientación del edificio. Se trata de encontrar la posición más adecuada en un sitio determinado según las incidencias de sol y de viento.

Existe en el mundo una tendencia que surge a partir de mediados del siglo pasado, una preocupación general por el deterioro del medio ambiente causado por las diversas acciones humanas. Por ésta causa se ha promovido entre algunos arquitectos compromisos ecológicos y la adopción de una actitud más responsable en la selección de materiales, técnicas constructivas y aprovechamiento de recursos energéticos naturales.

La Arquitectura Bioclimática representa un esfuerzo para conciliar los conceptos arquitectura y energía de una forma racional. Lo que en definitiva se pretende es lograr que, sin menoscabo de la calidad arquitectónica de los edificios, se minimice en ellos el consumo energético.

Como saben se considera que los seres humanos tenemos una procedencia africana (ya rastreada gracias a estudios de ADN en diversos grupos étnicos a lo largo del mundo), el clima tropical de nuestro “hogar original”, más benigno en términos fisiológicos, y al cual, generalmente, podemos parecer mejor adaptados que el resto de los climas en los cuales se dispersa nuestra especie y en el que quizá aún nos encontremos en condiciones de enfrentar sin nada más que nuestro propio cuerpo.
Pero como seres que anteponemos —además— nuestra inteligencia para solventar nuestras carencias físicas, aunada con la necesidad de expansión y exploración, llevó al desarrollo generalizado —por un lado— de las vestimentas y después de la arquitectura.

La arquitectura, como elemento de producción, modifica el entorno natural en el que se inscribe e intenta proporcionar condiciones óptimas de habitabilidad, ya que filtra, absorbe o repele los elementos medioambientales según influyan para beneficio o no del confort del ser humano. Los edificios, al generar espacios abiertos y cerrados dan lugar a microclimas interiores y exteriores en torno a ellos debido a la naturaleza de sus materiales, formas y elementos. También a la manera en que éstos interactúan con cada uno de los factores del clima (temperatura, humedad relativa, asoleamiento, vientos, precipitaciones, etc.).

Actualmente existe la concepción de que cualquier edificio diseñado puede resolver sus problemas de control ambiental mediante el uso de sistemas energéticos. Los arquitectos bioclimáticos hacen la distinción de dos sistemas de control ambiental: los pasivos y los activos.

  • Los sistemas pasivos son los que, sin recurrir a fuentes ajenas al propio ambiente y a las cualidades del edificio y sus materiales, busca éste control ambiental.
  • Los activos, por otro lado, hacen uso de sistemas de acondicionamiento de aire que requieren un suministro de energía constante para funcionar.

También existen sistemas mixtos.

Dado que en la antigüedad no se contaba con sistemas activos los constructores debían adaptarse y dar soluciones estrechamente ligadas al clima que los rodeaba. Es entonces regresar a tomar el papel de experimentadores con el clima, los materiales y las formas pero ahora de una forma mucho menos empírica.

El análisis del clima, la adecuación del edificio al entorno, el conocimiento de las necesidades fisiológicas humanas, la aplicación de técnicas y tecnologías ambientales dan pie a ésta, en absoluto nueva, forma de proyectar en arquitectura.