En el hemisferio norte en ésta época del año ya es visible desde que entra la noche la Estrella Alfa de la constelación del Can Mayor, la estrella más brillante del firmamento.

El brillo de Sirio sólo es superado en intensidad aparente por el del Sol, la Luna y algunos planetas, Sirio tiene casi el doble del radio del Sol y algo más de dos veces su masa, se encuentra a 8.7 años luz de distancia de la tierra, significando ésto que es una de las estrellas más cercana a nuestro planeta.

También fue conocida como la Estrella Can (o Sotis), gracias a su brillantez fue muy venerada por los antiguos egipcios que la consideraban como anunciadora de la crecida del Nilo y, por consiguiente, de una buena cosecha. Muchos templos egipcios se construyeron de forma que la luz de Sirio se pudiera apreciar desde las cámaras interiores.

La época más calurosa del verano coincide con la salida helíaca de Sirio; por esto se le dio el nombre de canícula a este periodo. La distancia de Sirio a la Tierra es de 8,6 años luz y es, por tanto, una de las estrellas más cercanas. Su brillo se debe, en gran medida, a esta relativa cercanía.

Algunas irregularidades en su trayectoria hicieron ver al astrónomo alemán Friedrich Bessel que Sirio tenía una compañera, Sirio B, que no era posible observar a simple vista. El astrónomo norteamericano Alvan Clark confirmó por primera vez en 1862, 18 años más tarde, la existencia de esta compañera; después se comprobó que Sirio B es una enana blanca.

Sirio, Orión, Aldebarán y las Pléyades

En la imagen se aprecian; Sirio, abajo a la izquierda; La constelación de Orión, al centro; Aldebarán, arriba a la derecha y en el extremo superior a la derecha el cúmulo conocido como Las Pléyades.

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