Es de común acuerdo el hecho de que a cada postura enarbolada por una persona se corresponde que ésta debe presentar pruebas que sustenten dicha postura, ésto debería ser particularmente cierto cuando los expositores son políticos o connotadas figuras públicas.

Actualmente se tiene una boga: la de tomar un tema de importancia, o a un personaje que la represente, e irse a los extremos del tema en cuestión, a su favor o en su contra, polarizando así la discusión: Células madre, guerra, aborto, religión y claro; cambio climático, entre muchos otros.

Hoy está de moda lanzar golpes contra el nuevo nobel de la paz Al Gore, aún con posturas sostenidas con argumentos de lo más inverosímiles, contribuyendo así a enrarecer una polémica legítima sobre una preocupación global que esperemos que efectivamente sea desmedida. Esa esperanza, sin embargo, no puede sostenerse únicamente con la fe, sino fundamentarse ampliamente.

Pues bien, ahora el turno de levantar polémica sostenida a partir de menoscabar la posición de otros —y a su vez tener un mejor posicionamiento de su libro— es para Jorge Alcalde, un divulgador español con su libro “Las mentiras del cambio climático“.

Solo queda esperar mesura de otros divulgadores que no estén de acuerdo con las mismas posturas ambientales que sostiene Al Gore pero que no se enfoquen en la persona, que se enfoquen en distribuir claramente su ideas para que entren a un espacio reflexivo de debate evitando ataques personales.

No estoy ni a favor de unos, ni en contra de otros, solo esperando una discusión que solo verse sobre hechos, datos, teorías y sus comprobaciones.

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