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Ventilación

La ventilación cruzada puede ser utilizada para proporcionar aire fresco —aún en espacios que cuenten con acondicionamiento de aire activo para hacer frente a interrupciones de los sistemas mecánicos o ser usados cuando estos pueden efectivamente generar un estado de confort—.

Los movimientos de aire al interior provocan la emisión personal de calor a través de la piel, acarreando una sensación de confort, así mismo libera la carga térmica que puedan tener los elementos del edificio tales como muros, pisos, estructura, etc.

Terrazas, balcones y atrios utilizados como áreas abiertas y zonas de transición en las partes altas de un edificio alto logran hacer confluir los flujos de aire en los espacios internos.

Ventilación cruzada 2

Enfriamiento pasivo, ventilación cruzada

Ventilación cruzada 1

Enfriamiento pasivo, consideración de accesos de viento

 

 

Es de común acuerdo el hecho de que a cada postura enarbolada por una persona se corresponde que ésta debe presentar pruebas que sustenten dicha postura, ésto debería ser particularmente cierto cuando los expositores son políticos o connotadas figuras públicas.

Actualmente se tiene una boga: la de tomar un tema de importancia, o a un personaje que la represente, e irse a los extremos del tema en cuestión, a su favor o en su contra, polarizando así la discusión: Células madre, guerra, aborto, religión y claro; cambio climático, entre muchos otros.

Hoy está de moda lanzar golpes contra el nuevo nobel de la paz Al Gore, aún con posturas sostenidas con argumentos de lo más inverosímiles, contribuyendo así a enrarecer una polémica legítima sobre una preocupación global que esperemos que efectivamente sea desmedida. Esa esperanza, sin embargo, no puede sostenerse únicamente con la fe, sino fundamentarse ampliamente.

Pues bien, ahora el turno de levantar polémica sostenida a partir de menoscabar la posición de otros —y a su vez tener un mejor posicionamiento de su libro— es para Jorge Alcalde, un divulgador español con su libro “Las mentiras del cambio climático“.

Solo queda esperar mesura de otros divulgadores que no estén de acuerdo con las mismas posturas ambientales que sostiene Al Gore pero que no se enfoquen en la persona, que se enfoquen en distribuir claramente su ideas para que entren a un espacio reflexivo de debate evitando ataques personales.

No estoy ni a favor de unos, ni en contra de otros, solo esperando una discusión que solo verse sobre hechos, datos, teorías y sus comprobaciones.

Al eliminar la monotonía de segmentos continuos en fachadas se puede ganar en términos climáticos con espacios transitorios que pueden abarcar múltiples niveles, estos se pueden integrar a vestíbulos centrales o a secciones perimetrales del edificio y ser usados cómo espacios para ventilación y sitios para convivencia. Estas funcionan como plazas de interrelación entre el interior y el exterior.

Los espacios se pueden hacer trabajar como lo hacían los patios de las viejas casas de zonas cálidas, es deciar, espacios cerrados con vegetación y sombreado que auxilien a enfriar los espacios circundantes. Éstos se pueden también diseñar para captar los vientos dominantes haciéndolos confluir adecuadamente al interior agregando así un control de flujos de aire interno.

Con el adecuado uso de materiales en pisos y muros éstos espacios pueden funcionar también para captar el calor solar y disiparlo a los lugares adyacentes.

Así pues tenemos un nuevo parámetro de diseño ambiental que añadir al análisis de técnicas que se pueden aprovechar en diseño ambiental:

Espacios Transitorios

Espacios transitorios – El uso de éstos elementos anexa espacios que pueden ser aprovechados para el control climático.

Los edificios suelen estar expuestos al impacto directo de la incidencia de los rayos del sol y a temperaturas externas. Los rayos solares —en específico la gama del infrarrojo— transmite calor a los elementos a los que incide, calor que es conveniente aprovechar en climas fríos y evitar en climas calurosos.

Todos sabemos que el sol sale del este y se oculta en el oeste, pues bien, esta aseveración tiene matices. En invierno en el hemisferio norte el sol sale del éste, si, pero cargado además al norte y se mete en el oeste en esas mismas circunstancias. En el verano el sol sale del éste pero cargado hacia el sur.

En zonas calurosas del hemisferio norte se suele situar el edificio con sus principales zonas de ventilación y habitación al norte, pues es la fachada en donde menos incide el sol (de hecho más allá del trópico de cáncer nunca da el sol a las fachadas orientadas al norte en el hemisferio norte). Así se proveen de una ventajosa reducción de la insolación. En las zonas frías la elección es situar al sur las zonas habitables y evitar la fachada norte.

Así tenemos un primer método de control ambiental en donde se analizan la salida y puesta de sol a lo largo del año, también es conveniente analizar la incidencia del viento para tener un primer parámetro de diseño:

Orientación

La orientación del edificio. Se trata de encontrar la posición más adecuada en un sitio determinado según las incidencias de sol y de viento.

Existe en el mundo una tendencia que surge a partir de mediados del siglo pasado, una preocupación general por el deterioro del medio ambiente causado por las diversas acciones humanas. Por ésta causa se ha promovido entre algunos arquitectos compromisos ecológicos y la adopción de una actitud más responsable en la selección de materiales, técnicas constructivas y aprovechamiento de recursos energéticos naturales.

La Arquitectura Bioclimática representa un esfuerzo para conciliar los conceptos arquitectura y energía de una forma racional. Lo que en definitiva se pretende es lograr que, sin menoscabo de la calidad arquitectónica de los edificios, se minimice en ellos el consumo energético.

Como saben se considera que los seres humanos tenemos una procedencia africana (ya rastreada gracias a estudios de ADN en diversos grupos étnicos a lo largo del mundo), el clima tropical de nuestro “hogar original”, más benigno en términos fisiológicos, y al cual, generalmente, podemos parecer mejor adaptados que el resto de los climas en los cuales se dispersa nuestra especie y en el que quizá aún nos encontremos en condiciones de enfrentar sin nada más que nuestro propio cuerpo.
Pero como seres que anteponemos —además— nuestra inteligencia para solventar nuestras carencias físicas, aunada con la necesidad de expansión y exploración, llevó al desarrollo generalizado —por un lado— de las vestimentas y después de la arquitectura.

La arquitectura, como elemento de producción, modifica el entorno natural en el que se inscribe e intenta proporcionar condiciones óptimas de habitabilidad, ya que filtra, absorbe o repele los elementos medioambientales según influyan para beneficio o no del confort del ser humano. Los edificios, al generar espacios abiertos y cerrados dan lugar a microclimas interiores y exteriores en torno a ellos debido a la naturaleza de sus materiales, formas y elementos. También a la manera en que éstos interactúan con cada uno de los factores del clima (temperatura, humedad relativa, asoleamiento, vientos, precipitaciones, etc.).

Actualmente existe la concepción de que cualquier edificio diseñado puede resolver sus problemas de control ambiental mediante el uso de sistemas energéticos. Los arquitectos bioclimáticos hacen la distinción de dos sistemas de control ambiental: los pasivos y los activos.

  • Los sistemas pasivos son los que, sin recurrir a fuentes ajenas al propio ambiente y a las cualidades del edificio y sus materiales, busca éste control ambiental.
  • Los activos, por otro lado, hacen uso de sistemas de acondicionamiento de aire que requieren un suministro de energía constante para funcionar.

También existen sistemas mixtos.

Dado que en la antigüedad no se contaba con sistemas activos los constructores debían adaptarse y dar soluciones estrechamente ligadas al clima que los rodeaba. Es entonces regresar a tomar el papel de experimentadores con el clima, los materiales y las formas pero ahora de una forma mucho menos empírica.

El análisis del clima, la adecuación del edificio al entorno, el conocimiento de las necesidades fisiológicas humanas, la aplicación de técnicas y tecnologías ambientales dan pie a ésta, en absoluto nueva, forma de proyectar en arquitectura.