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Expertos a lo largo del tiempo

Traducción de una caricatura encontrada en Nearing Zero (Archivo original)

Brad Pitt financia un proyecto de reconstrucción de vivienda en Nueva Orleans para los damnificados del huracán Katrina, serán 150 viviendas con un enfoque ecológico que serán construidas en los próximos dos años, ésto es dado que el actor considera que los residentes del vecindario ya han estado demasiado tiempo desprovistos de hogar, “Estarán llegando a su tercera navidad [si casa]”, expresó.

El proyecto nombrado Make It Right (hazlo bien) fue anunciado en septiembre y Brad Pitt donará 5 millones de dólares y cuenta con los sevicios arquitectónicos donados por Adjaye Associates, Billes Architecture, BNIM Architects, Eskew & Dumez & Ripple, MVRDV, Pugh and Scarpa Architecture, Shigeru Ban Architects, Trahan Architects entre otros, el conglomerado de ideas fue intencional pues se buscaba una mezcla de expresiones, como lo indicó el mismo Brad Pitt quien se encuentra en busca de personas e instituciones que apadrinen una o varias viviendas.

Los elementos bioclimáticos que será integrados se calculan disminuirán los costos de uso y mantenimiento en cuando menos 75 porciento. Se les encomendó a los arquitectos diseñar viviendas de 110.00 m² con un costo de $150,000.00 USD y las viviendas se elevarán cuando menos 1.50 mts del nivel del suelo considerando porche y tres baños.

Thom Mayne de Morphosis optó por un proyecto con cimentación de concreto ligero anclado a un par de pilas, a manera de muelle para que la vivienda se eleve en caso de inundación. “Es un bote”, dijo el arquitecto.

Brad Pitt el constructor

Make It Righ es el proyecto que Brad Pitt ha iniciado para ayudar a la reconstrucción de vivienda en Nueva Orleans considerando el componente ambiental.

Vínculos

Encontrado vía Noticias Arquitectura.info

Bueno, excluyendo el cartón alquitranado, omitiendo momentáneamente la visión de una de muchas ciudades paupérrimas en México y considerando en buena parte el diseño se puede obtener algo así:

Casa de cartón

Stutchbury and Pape, asociado con la unidad de desarrollo Ian Buchan Fell Housing de la Universidad de Sydney enarbolan éste proyecto como una verdadera opción de vivienda temporal.

100% reciclable, y a muy bajo costo también tiene otras aptitudes ecológicas ya que ahorra agua en su edificación y está realizado en materiales reciclados. El techo, a prueba de agua, está realizado en polietiléno de alta densidad (HDPE). Una perspectiva bastante diferente de lo que es una casa de cartón.

Artículo completo en House of the Future (en inglés): The Cardboard House.

(se incluye un documento en formato pdf con las características técnicas de la casa)

Planta baja relacionada con el exterior

En zonas cálidas se preferirá que la planta baja esté abierta al exterior para permitir la ventilación natural, en climas cálido-secos se planteará la inclusión de cuerpos de agua que proporcionen humedad al aire y que permitan que disminuya la temperatura. Difuminar los límites entre interior y exterior en las plantas bajas en éstas zonas permite una mejor relación con el ambiente y se puede plantear la existencia de jardines, patios y áreas de transición. En general se trata de cambiar la idea de edificios aislados y amurallados al ambiente.

Planta baja relacionada con el exterior

Interrelación con el exterior, planta baja relacionada con el exterior.

Paisajismo vertical

Otra forma de difuminar los límites entre interior y exterior es con la inclusión de vegetación y la incorporación de elementos de jardinería en fachadas, ésta inclusión vegetal es conveniente no únicamente por sus ventajas ecológicas o estéticas sino además por que esta vegetación ayuda a refrigerar el edificio tanto como elemento generador de sombras como proporcionando humedad al ambiente. Como beneficio adicional cabe recordar que las plantas absorben el dióxido de carbono y liberando oxígeno, ésto en si es un beneficio tanto para el edificio como para sus alrededores.

paisajismo vertical

Interrelación con el exterior, paisajismo vertical.

El uso de biocombustibles está permeando como una de las más importantes alternativas a los combustibles fósiles, los beneficios que se pueden obtener por su uso en términos económicos son palpables pues mantienen todo un engranaje productivo que ocupa a: agricultores, productores de fertilizantes, de plaguicidas, transporte de biomasa, industria de transformación, disposición de desechos industriales, empresas químicas, transporte del producto terminado, proveedores finales, entre otros. Todo éste ciclo implica una derrama económica amplia a diferentes sectores de la población así como a diversas industrias.

Entre sus principales defectos podemos encontrar el hecho de que nuevamente se trata de un combustible que se quema y desprende (en menor medida que las gasolinas) gases nocivos para el medio ambiente, aunque el biodiésel es un 4% más contaminante que el diésel derivado del petróleo. En términos de emisión de CO2 esto no parece ser un gran problema, ésto es así pues las emisiones de carbono del biodiésel no son aquellas que estaban acumuladas en reservas fosilizadas hace millones de años, sino que solo se están reintegrando al ciclo del carbono sin añadir más cantidades de éste elemento al ambiente.

En su producción se usan los restos de otras actividades agrícolas, caña de azúcar, remolacha y cereales, entre éstos últimos es particularmente utilizado el maíz. El origen agrícola de éstos combustibles propicia que en ciertos lugares se destruyan áreas selváticas para destinarlas a plantaciones exclusivos para éste fin. Ésto último es una contradicción ya que es más necesaria —ambientalmente hablando— una proporción de selva consumidora de gases de invernadero que una plantación para crear combustibles ecológicos. Pero éste pensamiento no incluye la vertiente económica.

No se me olvida el hecho complementario de que si los productores de cereal finalmente brindarán su producto en el mercado al mejor postor, como en cualquier economía de mercado, se tiene el riesgo adicional de que las industrias dedicadas a la generación biocombustibles puedan ofrecer un mejor precio por los productos agrarios que el que pueden sostener aquellas compañías que requieren los cereales para ser usado como alimento, esto puede acarrear una mayor escasez alimentaria en el mediano y largo plazo.

Otras repercusiones de los fenómenos económicos de oferta y demanda se dan al destinar suelo agrario a cultivos que serán de uso exclusivo para creación de biocombustibles, pues se produce un efecto de competencia entre la producción de alimentos y la de éstos carburantes, ese efecto encarece la primera. Ejemplos de esto los tenemos en Argentina y la cría de ganado vacuno pues el ciclo de retorno de inversión para un cultivo para biocombustibles es de seis meses, mientras que los pastos donde se cría el ganado retornan la inversión en varios años. Esto ha aumentado el costo de la carne llegando hasta a triplicarse.

Recordemos el caso de México y la producción de maíz; la compra de maíz mexicano para producir biocombustibles por parte de los Estados Unidos ha hecho que, en lo que va de éste año, la tortilla de maíz haya llegado a duplicar o aún triplicar su costo. La tortilla de maíz es un producto básico en la alimentación de los mexicanos.

Hay otro inconveniente que tiene este tipo de combustible: El consumo de agua para mantener los cultivos para biocombustibles se agregará al consumo mundial actual del agua. Recordemos que el problema del agua es ya fehaciente en varias partes del mundo y ahora se agrega un nuevo vector de consumo que propiciará cierto déficit adicional de éste líquido.

Una energía como la solar, que si bien es amortizable solo a mediano y largo plazo, requiere para su funcionamiento de una inversión inicial, medios de distribución, de mantenimientos regulares y de que el sol siga brillando. Pocos veían en éste hecho un defecto, lamentablemente éste sistema no considera todo el aparato productivo y de intermediarios que hacen rentables a las economías energéticas actuales.

Las alternativas como la energía eólica, la fuerza de las mareas y en general todas aquellas energías más limpias se dejan en segundo término y se rezagan por una aparente escasez de impacto económico a corto plazo. Éstos medios de obtener energía más amables con el ambiente son descartados por resultar caras en primera instancia y por traslucirse incapaces de retornar los amplios beneficios de los biocombustibles a las economías mundiales que siguen requiriendo carburantes significativamente iguales a los derivados del petróleo, ésto además de que en su producción se sigan moviendo los engranajes de sus economías que hoy están demasiado acostumbradas a ése hidrocarburo.

Al final no solo se trata de obtener una buena, barata y limpia fuente de energía, como al principio era de suponerse, ahora más bien se trata de mostrar la rentabilidad y buen impacto económico, social y ambiental de las alternativas. Me parece que se ha elegido a un mal sucesor energético y que será muy difícil cambiar la tendencia pues no solo hablan los beneficios energéticos y ecológicos. Esperemos que el crecimiento de los así llamados biocombustibles no empeoren mucho el ya muy deteriorado escenario mundial.

 

Ventilación

La ventilación cruzada puede ser utilizada para proporcionar aire fresco —aún en espacios que cuenten con acondicionamiento de aire activo para hacer frente a interrupciones de los sistemas mecánicos o ser usados cuando estos pueden efectivamente generar un estado de confort—.

Los movimientos de aire al interior provocan la emisión personal de calor a través de la piel, acarreando una sensación de confort, así mismo libera la carga térmica que puedan tener los elementos del edificio tales como muros, pisos, estructura, etc.

Terrazas, balcones y atrios utilizados como áreas abiertas y zonas de transición en las partes altas de un edificio alto logran hacer confluir los flujos de aire en los espacios internos.

Ventilación cruzada 2

Enfriamiento pasivo, ventilación cruzada

Ventilación cruzada 1

Enfriamiento pasivo, consideración de accesos de viento

 

 

Es de común acuerdo el hecho de que a cada postura enarbolada por una persona se corresponde que ésta debe presentar pruebas que sustenten dicha postura, ésto debería ser particularmente cierto cuando los expositores son políticos o connotadas figuras públicas.

Actualmente se tiene una boga: la de tomar un tema de importancia, o a un personaje que la represente, e irse a los extremos del tema en cuestión, a su favor o en su contra, polarizando así la discusión: Células madre, guerra, aborto, religión y claro; cambio climático, entre muchos otros.

Hoy está de moda lanzar golpes contra el nuevo nobel de la paz Al Gore, aún con posturas sostenidas con argumentos de lo más inverosímiles, contribuyendo así a enrarecer una polémica legítima sobre una preocupación global que esperemos que efectivamente sea desmedida. Esa esperanza, sin embargo, no puede sostenerse únicamente con la fe, sino fundamentarse ampliamente.

Pues bien, ahora el turno de levantar polémica sostenida a partir de menoscabar la posición de otros —y a su vez tener un mejor posicionamiento de su libro— es para Jorge Alcalde, un divulgador español con su libro “Las mentiras del cambio climático“.

Solo queda esperar mesura de otros divulgadores que no estén de acuerdo con las mismas posturas ambientales que sostiene Al Gore pero que no se enfoquen en la persona, que se enfoquen en distribuir claramente su ideas para que entren a un espacio reflexivo de debate evitando ataques personales.

No estoy ni a favor de unos, ni en contra de otros, solo esperando una discusión que solo verse sobre hechos, datos, teorías y sus comprobaciones.

Al eliminar la monotonía de segmentos continuos en fachadas se puede ganar en términos climáticos con espacios transitorios que pueden abarcar múltiples niveles, estos se pueden integrar a vestíbulos centrales o a secciones perimetrales del edificio y ser usados cómo espacios para ventilación y sitios para convivencia. Estas funcionan como plazas de interrelación entre el interior y el exterior.

Los espacios se pueden hacer trabajar como lo hacían los patios de las viejas casas de zonas cálidas, es deciar, espacios cerrados con vegetación y sombreado que auxilien a enfriar los espacios circundantes. Éstos se pueden también diseñar para captar los vientos dominantes haciéndolos confluir adecuadamente al interior agregando así un control de flujos de aire interno.

Con el adecuado uso de materiales en pisos y muros éstos espacios pueden funcionar también para captar el calor solar y disiparlo a los lugares adyacentes.

Así pues tenemos un nuevo parámetro de diseño ambiental que añadir al análisis de técnicas que se pueden aprovechar en diseño ambiental:

Espacios Transitorios

Espacios transitorios - El uso de éstos elementos anexa espacios que pueden ser aprovechados para el control climático.

Los edificios suelen estar expuestos al impacto directo de la incidencia de los rayos del sol y a temperaturas externas. Los rayos solares —en específico la gama del infrarrojo— transmite calor a los elementos a los que incide, calor que es conveniente aprovechar en climas fríos y evitar en climas calurosos.

Todos sabemos que el sol sale del este y se oculta en el oeste, pues bien, esta aseveración tiene matices. En invierno en el hemisferio norte el sol sale del éste, si, pero cargado además al norte y se mete en el oeste en esas mismas circunstancias. En el verano el sol sale del éste pero cargado hacia el sur.

En zonas calurosas del hemisferio norte se suele situar el edificio con sus principales zonas de ventilación y habitación al norte, pues es la fachada en donde menos incide el sol (de hecho más allá del trópico de cáncer nunca da el sol a las fachadas orientadas al norte en el hemisferio norte). Así se proveen de una ventajosa reducción de la insolación. En las zonas frías la elección es situar al sur las zonas habitables y evitar la fachada norte.

Así tenemos un primer método de control ambiental en donde se analizan la salida y puesta de sol a lo largo del año, también es conveniente analizar la incidencia del viento para tener un primer parámetro de diseño:

Orientación

La orientación del edificio. Se trata de encontrar la posición más adecuada en un sitio determinado según las incidencias de sol y de viento.

Existe en el mundo una tendencia que surge a partir de mediados del siglo pasado, una preocupación general por el deterioro del medio ambiente causado por las diversas acciones humanas. Por ésta causa se ha promovido entre algunos arquitectos compromisos ecológicos y la adopción de una actitud más responsable en la selección de materiales, técnicas constructivas y aprovechamiento de recursos energéticos naturales.

La Arquitectura Bioclimática representa un esfuerzo para conciliar los conceptos arquitectura y energía de una forma racional. Lo que en definitiva se pretende es lograr que, sin menoscabo de la calidad arquitectónica de los edificios, se minimice en ellos el consumo energético.

Como saben se considera que los seres humanos tenemos una procedencia africana (ya rastreada gracias a estudios de ADN en diversos grupos étnicos a lo largo del mundo), el clima tropical de nuestro “hogar original”, más benigno en términos fisiológicos, y al cual, generalmente, podemos parecer mejor adaptados que el resto de los climas en los cuales se dispersa nuestra especie y en el que quizá aún nos encontremos en condiciones de enfrentar sin nada más que nuestro propio cuerpo.
Pero como seres que anteponemos —además— nuestra inteligencia para solventar nuestras carencias físicas, aunada con la necesidad de expansión y exploración, llevó al desarrollo generalizado —por un lado— de las vestimentas y después de la arquitectura.

La arquitectura, como elemento de producción, modifica el entorno natural en el que se inscribe e intenta proporcionar condiciones óptimas de habitabilidad, ya que filtra, absorbe o repele los elementos medioambientales según influyan para beneficio o no del confort del ser humano. Los edificios, al generar espacios abiertos y cerrados dan lugar a microclimas interiores y exteriores en torno a ellos debido a la naturaleza de sus materiales, formas y elementos. También a la manera en que éstos interactúan con cada uno de los factores del clima (temperatura, humedad relativa, asoleamiento, vientos, precipitaciones, etc.).

Actualmente existe la concepción de que cualquier edificio diseñado puede resolver sus problemas de control ambiental mediante el uso de sistemas energéticos. Los arquitectos bioclimáticos hacen la distinción de dos sistemas de control ambiental: los pasivos y los activos.

  • Los sistemas pasivos son los que, sin recurrir a fuentes ajenas al propio ambiente y a las cualidades del edificio y sus materiales, busca éste control ambiental.
  • Los activos, por otro lado, hacen uso de sistemas de acondicionamiento de aire que requieren un suministro de energía constante para funcionar.

También existen sistemas mixtos.

Dado que en la antigüedad no se contaba con sistemas activos los constructores debían adaptarse y dar soluciones estrechamente ligadas al clima que los rodeaba. Es entonces regresar a tomar el papel de experimentadores con el clima, los materiales y las formas pero ahora de una forma mucho menos empírica.

El análisis del clima, la adecuación del edificio al entorno, el conocimiento de las necesidades fisiológicas humanas, la aplicación de técnicas y tecnologías ambientales dan pie a ésta, en absoluto nueva, forma de proyectar en arquitectura.